4 Señales Para Saber si el Problema es el Trabajo que Odias o Eres tú Mismo

4 señales para saber si el problema es el trabajo que odias o eres tú mismo



Ver personas quejándose acerca de sus trabajos o de las labores que hacen para ganarse la vida no es algo fuera de lo común. De hecho, una conversación entre amigos no está completa si no se incluye aunque sea una queja acerca del jefe, la situación laboral, el dinero, entre otras cosas. Eso es como una especie de rutina catártica.

Sin embargo, cuando esas quejas van más allá de lo normal y empiezan a convertirse en el pan de cada día y te las repites incluso a ti solo en cada momento, ya estás teniendo problemas más profundos. Si la razón por la que no dejas tu empleo es porque no tienes otras fuentes de ingreso, aprende cómo ganar dinero en Gananci de manera autónoma y sin depender de nadie.

Por otro lado, algo que no siempre tomamos en cuenta es nuestra cuota de responsabilidad en las situaciones. Nos quejamos de que el ambiente laboral es pesado, de que el jefe es gruñón, el sueldo muy bajo, la cantidad de trabajo extrema o los compañeros de equipo insufribles, -entre otros- pero ¿Qué estamos haciendo nosotros para mejorar o cuál es nuestro aporte para que las circunstancias no sean tan malas como ya son? ¿O solo eres encargado de señalar los errores que ya están a la vista?

Este texto es para recordarte que, en muchas ocasiones cuando nos quejamos, nosotros también tenemos parte importante de la responsabilidad porque somos capaces de hacer la diferencia o seguir tirándole leña al fuego, ¿De qué parte quieres estar, del lado que se deja llevar o del que asume su parte y empieza a actuar en base a ello?

Por supuesto que hay trabajos que tienen condiciones laborales paupérrimas para sus empleados, quizá tus quejas y señalamientos son muy válidos, pero ¿Cuál es tu comportamiento ante estas situaciones? Si cumples con alguna o varias de las siguientes señales, puedes que tú también seas parte del problema y no solamente una “víctima” de las circunstancias:




– No das tu 100%: cuando un trabajo nos agrada hacemos todo con pasión y dando nuestro mejor esfuerzo porque se trata de algo que va de acuerdo a nuestro gusto y vocación. El asunto cambia cuando estás haciendo algo con lo que no estás demasiado agradado. Sin embargo, esto no puede ser una excusa para no esforzarte y hacer las cosas con calidad superior.

Hay muchas ocasiones en las que por diversas circunstancias debemos desempeñarnos en otras áreas que quizá no son nuestro fuerte o nuestras favoritas, pero aun así podemos tomar esas cualidades que nos hacen excelente en otras áreas y aplicarlas en nuevos retos.

Hazte una pequeña autoevaluación y fíjate en si has estado dando el 100% de tu calidad en tus labores o simplemente crees que no vale la pena. Si es la segunda opción, lamento decirte que estás colaborando para que la organización en general funcione de la manera mediocre por la que te quejas.

– No reclamas tus derechos: también pasa que los patrones toman acciones que atentan en contra de la estabilidad en las condiciones de trabajo (como obligar a cumplir turnos más largos, trabajos forzosos, funciones extra que no están dentro de las acordadas desde el principio, entre otros). Si has estado en esta situación ¿Qué has hecho para remediarlo?

Muchas veces los superiores siguen tomando este tipo de medidas porque saben que no tendrán ningún tipo de consecuencias debido a que sus empleados son sumisos y no dirán nada al respecto. Pero así como tú haces tu mejor esfuerzo en cada una de tus funciones, debes ser capaz de exigir condiciones laborales dignas para poder desenvolverte de la mejor manera.

No se trata de hacer grandes manifestaciones o tratar de caldear los ánimos junto con los otros compañeros, sino de decir tu opinión de manera respetuosa y con argumentos bien fundamentados. El hecho de tener y expresar tu propia opinión, según Gananci es una buena manera de ganarte el respeto tanto de tus compañeros como de tu jefe en el trabajo.

– Hablas mal de los demás a sus espaldas: este tipo de cosas pueden incidir gravemente en el ambiente de trabajo, así que la próxima vez de que te quejes de que tienes compañeros muy chismosos o problemáticos, asegúrate de no estar también incluido en esa categoría.




Si tienes opiniones negativas acerca de una persona es preferible que lo hables directamente con ella en vez de decirlo a terceros ya que eres tú quien tiene todas las cartas en contra.

– Siempre estás enojado: el irritamiento es señal de diversos problemas como el estrés, la incomodidad y otro tipo de causas que pueden ser la raíz. Si siempre estás enojado en tu trabajo no tendrás la capacidad de disfrutar las cosas buenas que pasen y mucho menos las actividades del día a día.

Cuando has llegado al punto de que solo el simple hecho de llegar a tu trabajo te enoja, será mucho más complicado que puedas hacer algo para mantenerte en él de manera saludable, por lo que lo más recomendable tanto para ti como para la organización es que busques otros horizontes profesionales.

Autor: Edith Gómez

Editora de Gananci.com




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